Mientras Morena refuerza su operación territorial en Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo apuesta por la unidad y deja atrás, al menos públicamente, la confrontación por el proceso interno.
Bajo la premisa de que la militancia debe participar activamente, apoyar durante los periodos electorales y contribuir a la consolidación del llamado “segundo piso” de la Cuarta Transformación, Morena mantiene en Quintana Roo una dinámica de organización territorial que incluye activismo, información pública casa por casa y asambleas.
En el Distrito Federal 02, es decir, en la zona sur de la entidad, se mantienen acciones del partido-movimiento encaminadas a la consolidación de su proyecto político, aun frente a la ventaja que, de acuerdo con el planteamiento de esta columna, mantiene Morena en las preferencias partidistas.
El trabajo de campo busca mantener comunicación directa con las bases sociales y con los ciudadanos de a pie, reforzando la narrativa de “gobernar desde el territorio”. Esa labor está en manos de Jonathan Castro Herrera, coordinador distrital, con respaldo del Comité Estatal a través de David Hernández, secretario de Organización.
Quienes encabezan este sector organizan al partido de cara a los próximos desafíos electorales, con la intención de mantener la unidad y favorecer el relevo generacional bajo los liderazgos vigentes. Parte de esa tarea consiste en socializar los logros y establecer un canal permanente para defender las políticas públicas actuales, los programas sociales y la agenda legislativa frente a las críticas de la oposición.
Trabajar en territorio no significa únicamente organizar una futura elección. Los trabajos de defensa de la 4T plantean también la gestión institucional y la atención de problemáticas apremiantes, como la seguridad y la economía, como parte de la directriz que encabeza Jonathan Castro.
Por su parte, para David Hernández, el activismo permanente representa la esencia de un movimiento popular que busca un cambio profundo, fortaleciendo sus estructuras y manteniendo cercanía con la gente.
EN EL OJO DEL HURACÁN
Rafael Marín Mollinedo reapareció públicamente durante el informe de Ana Patricia Peralta en Cancún. Ahí descartó buscar una candidatura por otro partido y aseguró que no dejará Morena ni planea una desbandada. Con ello, al menos públicamente, cerró la puerta a las versiones que anticipaban una ruptura.
Minutos después, la fotografía habló por sí sola: Marín apareció junto a Eugenio “Gino” Segura y la gobernadora Mara Lezama, en una imagen que proyectó un mensaje de unidad después de las tensiones generadas por el proceso interno de Morena.
Incongruente en su proceder sería abandonar las filas del partido que el propio Marín ha reiterado que contribuyó a fundar en Quintana Roo únicamente por no haber resultado favorecido en el proceso interno. Desde esa perspectiva, su permanencia en Morena abre también la posibilidad de que busque preservar espacios para su grupo político, aunque cualquier eventual negociación en ese sentido tendría que confirmarse.
Marín parece haber optado por bajar la tensión y cerrar filas. Durante los días previos, su entorno había expresado inconformidad con el resultado del proceso interno que terminó con la designación de Eugenio Segura. Ahora, la fotografía junto a Segura y Mara Lezama representa, cuando menos en el plano público, un nuevo escenario.
El huracán político no desapareció. Pero, por ahora, parece haber cambiado de intensidad.




