Monseñor Salvador González, obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal, emitió un mensaje de reflexión dirigido a la comunidad, destacando que la espiritualidad de estos días debe trascender los templos y manifestarse en la vida cotidiana, especialmente a través del deber laboral.
El jerarca católico reconoció las particularidades de Cancún como destino turístico, donde una gran parte de la población se ve imposibilitada de asistir a las celebraciones litúrgicas debido a sus compromisos profesionales.
Ante este panorama, el líder religioso enfatizó que el desempeño de las labores diarias no es un impedimento para la fe, sino una extensión de la misma.
González subrayó que el esfuerzo realizado en los centros de trabajo constituye una forma de entrega y servicio hacia la familia, lo cual dignifica al ser humano.
Según sus palabras, quienes laboran en este periodo pueden encontrar un sentido sagrado en sus acciones al emular el ejemplo de entrega de Jesús hacia los demás, calificando el trabajo como una “bendición y redención”.
Finalmente, el obispo hizo un llamado a quienes gozan de días de asueto para que aprovechen el descanso como una oportunidad de introspección.
Exhortó a los fieles a participar en los signos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, recordando que fortalecer la fe es el objetivo primordial de esta temporada para toda la comunidad cristiana.




